La letra a la letra

En la tercera parte, La letra, el ser y el Otro – breve en comparación con las dos anteriores –, de este escrito, La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud, encontramos la letra, así como el espíritu de la obra de Freud, como los que repudiarían la noción de compromiso que “desorienta toda la acción psicoanalítica y la sumerge en la noche”. Sí, en tanto esa operación de lectura no sea a la letra, no la tome en su valor de significante, de la misma manera que a las imágenes del sueño, el psicoanalista estará desorientado en su práctica. Recordemos que, en el primer apartado, el énfasis está en que esta práctica encuentra su orientación, y descubrimiento, en la estructura del lenguaje.

¿De dónde me vienen mis trazos?

El señalamiento más claro y directo que pudimos encontrar por ahora en este apartado es hacia el final del texto, después de un par de menciones sobre Heidegger. Lacan coloca a la letra, al ser, al otro y al Otro, como “efectos de resistencia y de transferencia” indicados por Freud en esta práctica que resulta – “todo el mundo se complace en repetirlo después de él” – imposible. Pero ¿cómo tomar esto? Nos limitaremos a arriesgar algún comentario sobre la letra, en base a lo que leímos y comentamos en las dos entradas previas: La letra y las dos vertientes del efecto significanteValor significante de la letra y la imagen.

Si la experiencia analítica encuentra su lugar y práctica en la estructura del lenguaje, donde la letra a ser leída se tomará a la letra, en su valor significante, en la que la ilusión de un simbolismo queda simplemente en eso, es decir, que no existe una correlación entre significante y significado “natural”, donde la articulación del significante produce la significación, y en la que los juegos de la metáfora y la metonimia impiden que el sujeto pueda ubicarse, entonces pareciera – y esto lo destacamos – que algo falta [resiste], por ser leído [letra] o producido [significante]. Hay algo resiste a la lectura y la producción, y, sin embargo, hay ambas. Destacamos el pareciera, para evitar una nueva ilusión de simbolismo, de representación total, del decirlo, escribirlo o significarlo todo. Ilusión de que exista aún una letra por leer, un significante por producir que pueda decir lo verdadero de lo verdadero. Viéndolo desde este punto, entonces no hay resistencia, ¿o sí?

Sin duda, ya apartándonos un poco de lo que está señalado en este texto, esto nos llevaría a pensar ya en un resto: noción que será de suma importancia en la enseñanza de Lacan.

Para concluir por ahora: la letra dentro de la experiencia analítica debe tomarse a la letra, es una escritura cuya operación de lectura estará en función del valor significante que se le da, en sus vertientes de metáfora y metonimia, apartada de la ilusión del simbolismo. Algunas de las consecuencias que esto tiene son mencionadas por Lacan en este escrito que a su juicio no es un escrito. Este recorrido por tratar de descifrar y pensar la letra en la obra de Lacan nos relanza a otras cuestiones, dos principalmente: sobre el resto que creemos ya puede suponerse en este texto y sobre el “origen” de la letra.

Bibliografía:

Lacan, Jacques, La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud, en Escritos 1, trad. de Tomás Segovia, 3ª ed. rev. y corr. México: Siglo XXI, 2009

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