La tesis como literatura

5.

La tesis como literatura. En una tesis tienen lugar injertos, deconstrucciones, juegos, desplazamientos, sustituciones, figuraciones, metáforas, fragmentos, diseminaciones, reenvíos, etc. ¿Y dónde queda el «rigor académico»? No hemos encontrado — últimamente — mayor rigor que el de Jacques Derrida cuando se trata de trabajar y leer textos. El amor por los escritos y el trabajo que de ahí se desprende producen debates sumamente sofisticados. Por ejemplo, su lectura de los Escritos de Jacques Lacan durante su seminario de La bestia y el soberano nos muestra una lectura tan cuidadosa — que devela serios problemas de la propuesta teórica del psicoanalista francés — que ni siquiera hemos encontrado dentro de los propios psicoanalistas lacanianos o no lacanianos. Y hasta donde sabemos, tampoco se le ha dado respuesta desde el psicoanálisis a dicho texto de Derrida. A propósito de la tesis como literatura, también está aquella propuesta derridiana de la filosofía como literatura: la «tesis» en los límites, en los márgenes. Desconfiemos de esos doctos — y experimentemos con Zaratustra — cuyos pensamientos y escritura nunca han sido paseados ni ventilados. ¿Y cómo lo iban a ser, si el lugar de la seriedad y la religiosidad son los métodos científicos, las formas y los formatos, los proyectos de investigación, los marcos teóricos, las universidades, las cátedras, las teorías, las lógicas, la validez interna y externa, etc.? Necesitan respirar aire fresco: se están aposcaguando, echando a perder, huelen mal; necesitan ventilarse. Nos resulta de mal gusto y vulgar buscar una razón para todo lo que sucede, y también para lo que no.

Adam Sutler as queen
De la película V de Venganza: que dios salve a la reina Adam Sutler.

Hace algunos días una colega me escribió que la solemnidad y la seriedad impiden la política. Dentro del contexto en que se presentó dicho comentario, entendimos que la política implica discusiones, acuerdos, rechazos, propuestas, peleas, uniones, traiciones, etc. Es decir, todo aquello que resultaría imposible si en primer lugar se colocara, por ejemplo, el respeto, admiración y fidelidad incondicionales a los símbolos, las personas y/o los lugares que ocupan. Curiosamente, en la «política» es esto lo que parece dominar y guiar las acciones: podrás ser un imbécil e ignorante, o un tirano y bestia, pero ante la mirada de muchos eres El Canciller Adam Sutler, y con eso basta y sobra para «gobernar» un país.

Escribimos algo sobre V de Venganza hace algún tiempo. Se encontrará en el siguiente enlace: Democracias totalitarias – Una lectura de V de Venganza.

Para una presentación de estos fragmentos, ver nuestra entrada Pre-textos a Zaratustra o dar click aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.