El sentimiento de la montaña

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El sentimiento de la montaña. Doscientos años de soledad de Eduardo Martínez de Pisón y Sebastián Álvaro. «El montañismo es, en primer lugar, una actividad que cuenta ya con dos siglos de historia. Desde que se iniciara la conquista de los Alpes, a finales del siglo XVIII, las sucesivas ascensiones a las cumbres de todos los continentes han ido marcando el avance del hombre hacia las alturas. Detrás de esta bicentenaria sucesión de éxitos y conquistas, pero también de sufrimiento, fracasos y tragedias, se esconde el impulso de una invisible pero poderosa fuerza motriz: el sentimiento de la montaña. Él es el responsable de que las personas sigan exponiéndose a innumerables peligros y arriesgando su vida en los más inhóspitos rincones de la Tierra para conseguir las cimas. Él también permite que el esfuerzo de los músculos en el medio vertical se sublime posteriormente en forma de majestuosas manifestaciones artísticas: literarias, pictóricas, musicales, fotográficas, etc.». Es tu patria, Zaratustra, la que abandonaste cuando descendiste de la montaña y a la que regresaste cuando abandonaste a tus hermanos, es la patria que predicaste, es la soledad. En eso no eres distinto de un montañista, de un escalador o de un tipo Messner, pues eres «amigo de los que hacen largos viajes y no les gusta vivir sin peligro». Expusiste tu pensamiento a innumerables peligros en los lugares más inhóspitos del mismo: los filósofos del futuro son escaladores de montaña. Desafortunadamente esa patria ha sido invadida cada vez más y de manera más salvaje: el turismo, la explotación de recursos, el crimen, las competencias y todo aquello que hace de la montaña un objeto de consumo y ocio. ¿Dónde podremos hallar nuevas cimas? Ese es el problema, pareciera que no las hay, ni como «accidentes geográficos» ni como elevados pensamientos. «Me estoy hartando, en verdad; estas montañas pululan de gente, mi reino no es ya de este mundo, necesito nuevas montañas». ¡Queremos conquistar nuevas cumbres! ¡Necesitamos nuevos pensamientos!

Robert Seethaler

La novela Toda una vida de Robert Seethaler no necesita recomendación; quizá el decir que no necesita recomendación es un juego para recomendarla. Como sea: «la vida del título es la de Andreas Egger, nacido y criado en la dureza de un pueblo de los Alpes, bajo la mano aún más dura de un tío lejano que lo condena al yugo de bueyes desde los ocho años y lo deja rengo en una sesión de azotes. La novela se abre en 1933 cuando, antes de cumplir los treinta, Egger deja las tareas del campo para sumarse a la cuadrilla de la empresa que construye los primeros teleféricos para turistas, pero Seethaler, con apenas algunos saltos temporales y prodigiosa economía, se las arregla para contar toda su vida […] una vida, ya verá, lector, también puede contarse en ciento cuarenta páginas y, Barthes tenía razón, todavía se pueden escribir novelas en do mayor». Leer la nota completa aquí.

Para una presentación de estos fragmentos, ver nuestra entrada Pre-textos a Zaratustra o dar click aquí.

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