El Anticristo, o mejor dicho El Anticristianismo

15.

El Anticristo, o mejor dicho El Anticristianismo. Retengamos la formulación anterior, pues será una clave de lectura importantísima para todos los capítulos por venir. Haciendo unas cuántas sustituciones en unas líneas de Nietzsche, se entenderá mejor a qué nos referimos. «Entonces, contra el psicoanalismo encontramos señalamientos como los siguientes: el analista es el animal doméstico, el hombre-rebaño, el animal enfermo; el analista ha echado a perder la razón de los hombres intelectuales más potentes, cuyo más lamentable ejemplo es el de Pascal, quien creía corrompida su alma por el pecado original, cuando en realidad estaba corrompida por el psicoanalismo; el psicoanalismo es una religión cuya fórmula es la décadence; la hostilidad contra el espíritu, la valentía, el orgullo, la libertad, el libertinaje del espíritu, la alegría, en fin, es psicoanalítica; la moral psicoanalítica despoja la inocencia del azar; transforma la desgracia en «pecado», el bienestar en peligro o «tentación»; el psicoanalismo dicta «un orden en el que Dios perdona al que hace penitencia», es decir, al que se somete al psicoanalista; la Comunidad Psicoanalítica es enemiga de toda disciplina del espíritu, de toda humanidad generosa y cordial, es «la barbarie enferma hecha potencia»; Pablo, cuya enseñanza, es la peor sustitución de la «buena nueva», cuya necesidad era de poder y de convertirse en amo; en fin, todo eso que le llevará a declarar que el psicoanalismo es la mayor desgracia que se ha abatido jamás sobre el psicoanálisis y los psicoanalistas. Sustituimos cristianismo por psicoanalismo, cristiano por analista — el ejemplo de Pascal como el de Pablo serían anacrónicos, pero no lo serían sus consecuencias por lo que pueden sustituirse por otros personajes —, cristiana por psicoanalítica, sacerdote por psicoanalista — Dios lo dejamos como tal, aunque en un primer momento nos sentimos tentados de sustituirlo por Freud o Lacan —, Iglesia por Comunidad Psicoanalítica y en la última oración sustituimos la humanidad por el psicoanálisis y los psicoanalistas. ¿Y el Antipsicoanalismo? Quizá está por venir.

Los anillos de la comunidad psicoanalítica.
Curator Morag Wilhelm holds signet rings that had been given by Sigmund Freud to close students, at the Israel Museum in Jerusalem on July 12, 2018. A new exhibition in Jerusalem is for the first time bringing together signet rings Sigmund Freud had bestowed upon chosen disciples, initially as part of a secret psychoanalytical society. / AFP PHOTO / MENAHEM KAHANA

«Agencia AJN.- Una nueva exposición en Jerusalem está reuniendo por primera vez los anillos de sello que Sigmund Freud otorgaba a sus discípulos, supuestamente elegidos como parte de una sociedad psicoanalítica secreta». Seguir leyendo aquí. O también se puede leer esta otra nota: Freud de los anillos.

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A paso de lobo

14.

A paso de lobo. Nihilista despreciador de vida y predicador de muerte y desesperanza: que no exista la verdad no quiere decir que la vida sea mentira — ¿Qué es la vida? ¡Ni siquiera los biólogos han logrado responder! —. Sí, ten cuidado con lo que nos dices. Te descubrimos a tiempo, te veíamos acercándote, acechando, silencioso, querías brincar sobre nosotros y verter tus pesados pensamientos en nuestros oídos: la vida es dolor y tormento, existir es padecer y nada más, para morir hemos nacido. Para ti no hay mejor ni mayor sabiduría que la de Sileno: «lo mejor habría sido no haber nacido, pero una vez que se ha nacido, lo mejor es morirse pronto». No, esta vez no nos tomaste por sorpresa —¿Ves? Todo es mentira, nada vale la pena, desprecia este mundo y la existencia absurda que en él habita —. «¡Cómo! ¿Tú vives todavía, Zaratustra? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué? ¿Hacia dónde? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿No es tontería vivir todavía?».

A paso de lobo.
Lobo acechando sobre la nieve (Foto: Chris Muiden, licencia CC BY-SA 3.0).

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Metáforas para vivir

13.

Metáforas para vivir. La verdad se plantea como algo inexistente y sólo contamos con la metáfora como su engaño. Entonces, cuando Nietzsche califica el intelecto del hombre como el punto culminante del arte de fingir, ¿cómo puede elaborarse una crítica del intelecto a partir del intelecto mismo? ¿Cómo puede denunciarse la imposibilidad de la verdad, diciendo que sólo hay metáforas de las cosas, recurriendo a las metáforas mismas? Nos preguntamos sobre esta imposibilidad a partir del instrumento mismo al que le es imposible decirlo: el lenguaje. ¿Existe otro? Ante tal imposibilidad, habrá que optar por la metáfora que uno pueda asumir como verdad, es decir, optar por la mentira con o por la que uno quiera vivir. Si Dios habló y dijo lo que sea que haya dicho, entonces su creación es una metáfora. Luego el hombre mismo es una metáfora, que es lo mismo a decir que es una mentira o un engaño. ¿Pero cómo es posible decir y enunciar esto si ni siquiera tenemos un referente de la verdad? ¿Cómo surgió o se abrió su posibilidad? ¿Si existe la imposibilidad de la verdad, cómo hablar de un arte de fingir, de mentir, cómo se hace esa diferencia o contraste con algo que no sabemos ni de qué trata? Podemos decir ahora que eso de «la verdad» no es más que una mera suposición o invento, así como Dios, y que unos seguirán creyendo que existe mientras otros renuncian a ella o a él, debido a que no hay «pruebas» de su existencia. La verdad es su-puesta en escritura. Entonces existe la posibilidad siempre de decir otra cosa, de otra manera, desde otra perspectiva. Esa imposibilidad, a su vez, abre posibilidades. Si «la verdad» es un mero supuesto, puede que se trate entonces de una metáfora que enuncia como verdad la mentira del filósofo, pero es mentira. Una verdad se enuncia ahí, la de Nietzsche. ¿Seremos capaces de crear, creer y enunciar nuestra verdad, a pesar de saber que es una mentira? Por lo que entendemos tiene que ser así, si es que no queremos vivir por siempre decepcionados: necesitamos inventarnos nuestras mentiras o ficciones útiles para vivir.

Distrito 9 de Neill B.
Distrito 9

Distrito 9 – ¿metáfora bien, mal, o más o menos lograda? Un buen pretexto para volver a ver este trabajo bajo la dirección de Neill Blomkamp.

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