Sí y no, pero no todo el tiempo, sólo a veces

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Sí y no, pero no todo el tiempo, sólo a veces. «Gracias al trabajo analítico ha quedado demostrado que los sueños figuran el cumplimiento de un deseo sexual inconsciente de la época infantil, ahora reprimido. El sueño es — junto con los síntomas, la psicopatología de la vida cotidiana y los chistes — una de las formaciones del inconsciente, y por lo tanto la evidencia de su existencia. Así, ante la duda e incredulidad de los que no creen en la existencia del inconsciente, sólo tenemos que formularles la siguiente pregunta: ¿Usted sueña? — Sí — Ah, entonces, por lo tanto, usted tiene inconsciente. Eso con Freud. Pero también podemos plantearlo con Lacan. Miren, si el lenguaje es la condición del inconsciente, ya no necesitamos decir más. La estructura del lenguaje no se discute. En tanto seres parlantes, en tanto habitamos el mundo del lenguaje, en tanto el sujeto del inconsciente es producto de la cadena significante, en tanto no hay realidad prediscursiva, entonces hay inconsciente. Aun cuando sean mudos o sordos, por si alguien pregunta. Entonces: ¿Usted habla? — Sí — Ah, entonces hay inconsciente». — ¡Y nos piden que seamos cuidadosos con lo que aquí estamos diciendo! ¡Que no generalicemos! Que no todos los analistas se dirigen así. Que habría que diferenciar lo que es el discurso de lo que son las personas: ¡como si los límites fueran claros! Lo que es de una colectividad de lo que es una individualidad. Que no todos son unos fanáticos o religiosos del psicoanálisis. Pero antes que nosotros, ¿no deberían voltear a ver las generalizaciones que hacen sus propuestas teóricas? O qué, nos dirán que el problema ha sido la forma de la transmisión de ciertos psicoanalistas y maestros, y que Freud nunca afirmó que sus descubrimientos hicieran referencia a un hombre universal. Finalmente, ese discurso circula porque ha sido dicho por alguien y en algún momento nos asumimos como sus fieles herederos. «No es cierto, no se presupone el inconsciente de antemano, se le reconoce por sus efectos y sólo dentro del dispositivo psicoanalítico». ¿Y cómo podrías saber que esos son efectos del inconsciente? — «Porque así nos lo ha dicho Freud» —.

Los siete miembros del comité secreto y portadores del anillo sagrado
Los siete miembros del comité secreto y portadores del anillo sagrado

“El padre del psicoanálisis regalaba joyas con mensajes ocultos a sus discípulos más cercanos. Para él se reservó un anillo con la imagen de Zeus, rey de los dioses”. Leer la nota completa aquí: La increíble historia de Freud y su hermandad de los anillos secretos.

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El Anticristo, o mejor dicho El Anticristianismo

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El Anticristo, o mejor dicho El Anticristianismo. Retengamos la formulación anterior, pues será una clave de lectura importantísima para todos los capítulos por venir. Haciendo unas cuántas sustituciones en unas líneas de Nietzsche, se entenderá mejor a qué nos referimos. «Entonces, contra el psicoanalismo encontramos señalamientos como los siguientes: el analista es el animal doméstico, el hombre-rebaño, el animal enfermo; el analista ha echado a perder la razón de los hombres intelectuales más potentes, cuyo más lamentable ejemplo es el de Pascal, quien creía corrompida su alma por el pecado original, cuando en realidad estaba corrompida por el psicoanalismo; el psicoanalismo es una religión cuya fórmula es la décadence; la hostilidad contra el espíritu, la valentía, el orgullo, la libertad, el libertinaje del espíritu, la alegría, en fin, es psicoanalítica; la moral psicoanalítica despoja la inocencia del azar; transforma la desgracia en «pecado», el bienestar en peligro o «tentación»; el psicoanalismo dicta «un orden en el que Dios perdona al que hace penitencia», es decir, al que se somete al psicoanalista; la Comunidad Psicoanalítica es enemiga de toda disciplina del espíritu, de toda humanidad generosa y cordial, es «la barbarie enferma hecha potencia»; Pablo, cuya enseñanza, es la peor sustitución de la «buena nueva», cuya necesidad era de poder y de convertirse en amo; en fin, todo eso que le llevará a declarar que el psicoanalismo es la mayor desgracia que se ha abatido jamás sobre el psicoanálisis y los psicoanalistas. Sustituimos cristianismo por psicoanalismo, cristiano por analista — el ejemplo de Pascal como el de Pablo serían anacrónicos, pero no lo serían sus consecuencias por lo que pueden sustituirse por otros personajes —, cristiana por psicoanalítica, sacerdote por psicoanalista — Dios lo dejamos como tal, aunque en un primer momento nos sentimos tentados de sustituirlo por Freud o Lacan —, Iglesia por Comunidad Psicoanalítica y en la última oración sustituimos la humanidad por el psicoanálisis y los psicoanalistas. ¿Y el Antipsicoanalismo? Quizá está por venir.

Los anillos de la comunidad psicoanalítica.
Curator Morag Wilhelm holds signet rings that had been given by Sigmund Freud to close students, at the Israel Museum in Jerusalem on July 12, 2018. A new exhibition in Jerusalem is for the first time bringing together signet rings Sigmund Freud had bestowed upon chosen disciples, initially as part of a secret psychoanalytical society. / AFP PHOTO / MENAHEM KAHANA

“Agencia AJN.- Una nueva exposición en Jerusalem está reuniendo por primera vez los anillos de sello que Sigmund Freud otorgaba a sus discípulos, supuestamente elegidos como parte de una sociedad psicoanalítica secreta”. Seguir leyendo aquí. O también se puede leer esta otra nota: Freud de los anillos.

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