Tercer Coloquio en Psicoanálisis (CESTEM)

El día de mañana estaremos participando en el Tercer Coloquio en Psicoanálisis organizado por el CESTEM y la Maestría en Clínica Psicoanalítica. En el Primer Coloquio (2016) participamos con un trabajo sobre la memoria y la reseña de un libro; en el Segundo Coloquio (2018) presentamos una reflexión sobre la enseñanza del psicoanálisis en dicho posgrado.

Cartel del Tercer Coloquio en Psicoanálisis
Tercer Coloquio en Psicoanálisis

En este Tercer Coloquio presentaremos de manera breve el argumento de un trabajo que pretende lo siguiente: una posible respuesta al trabajo de Jacques Derrida sobre los Escritos de Jacques Lacan. Previamente ya habíamos explorado esta problemática en el trabajo titulado La máquina de presuposiciones de Lacan: problemas conceptuales en la frontera animal-sujeto del significante, publicado hace un par de años (2019) en la revista digital Territorio de Diálogos del Colegio de Saberes. Sólo recientemente nos parece que hemos podido encontrar una respuesta para aquella problemática, apelando a la propuesta antifilosófica de Jacques Lacan.

Participantes del Tercer Coloquio en Psicoanálisis organizado por el CESTEM y la maestría en Clínica Psicoanalítica.
Horarios del Tercer Coloquio en Psicoanálisis

El problema

Jacques Derrida señala que la «subversión del [concepto de] sujeto», que Jacques Lacan anuncia en sus Escritos, no se produce. Es más, el concepto de sujeto en los Escritos hereda posturas tradicionales y conservadoras de la filosofía que se pueden rastrear hasta Kant y Descartes. Así, la novedad de la propuesta psicoanalítica de Lacan [al menos en lo que concierne al sujeto] sólo es supuesta, pero no realizada. La propuesta antifilosófica de Jacques Lacan puede plantearse como una posible respuesta a la problemática presentada por Derrida [por supuesto existen varios argumentos, puntualizaciones, señalamientos e implicaciones por parte de Derrida para llegar a este señalamiento].

Cuando leímos el trabajo de Derrida, en la cuarta sesión del seminario La bestia y el soberano, quedamos impresionados por diversas razones. Las principales fueron: el cuidado y dedicación por parte Derrida al leer los Escritos; poner de relieve una problemática que, por lo general, se considera resuelta o irrelevante en los distintos psicoanálisis; pero sobre todo, porque no podíamos darle una respuesta al problema que nos presentaba, y por lo visto, en aquel entonces y ahora, no se le ha dado respuesta aún.

Durante las siguientes semanas, y después de la presentación en el Coloquio, seguiremos trabajando sobre este texto y esperamos presentarlo pronto en su totalidad: con las referencias, citas y demás textos necesarios.

Les recordamos que el CESTEM y la Maestría en Clínica Psicoanalítica han organizado también otras actividades, como la presentación del libro El concepto de transferencia en los Escritos de Juan Manuel Martínez.

Nos vemos mañana. Saludos.

Lacan: el concepto de transferencia en los Escritos

El siguiente texto fue presentado el pasado 20 de abril durante mi participación en la presentación del libro Lacan: el concepto de transferencia en los Escritos del psicoanalista Juan Manuel Martínez en el CESTEM. También contamos con la participación de los psicoanalistas Dante A. Pérez Aguirre y Edmundo Vega Simont. Presentación que antecedió al seminario Desafíos clínicos: cómo intervenir en psicoanálisis.

Lacan: el concepto de transferencia en los Escritos

Una de las cosas que llamaron mi atención de inicio es el título mismo, pues no sólo dentro del psicoanálisis implica un riesgo hablar de conceptos. ¿Por qué? Porque un concepto suele pensarse como la definición de algo, lo cual implica el riesgo de cristalizar significados y, a la larga, desgastar las ideas o terminar volviéndolas incuestionables o dogmáticas. Me pregunto cómo pensar un concepto tan importante y equívoco como la transferencia. Concepto que además es utilizado, vayan ustedes a saber de qué forma, bajo qué justificación y construcción, en otras disciplinas de los campos psi. Aunque como bien nos lo dirá Juan Manuel, no es un concepto psicoanalítico tan vulgarizado como otros.

Libro de Juan Manuel Martínez: Lacan, el concepto de transferencia en los Escritos
Lacan – El concepto de transferencia en los Escritos

No es poca cosa trabajar de esta forma, sobre todo si consideramos que el mismo Lacan definía su vocabulario como una continua relación entre conceptos, es decir, cómo uno llevaba a otro y a otro y de vuelta, sin agotarse. En otras palabras, señalaba la imposibilidad de que un concepto pudiese cerrarse y definirse por sí mismo.

A partir del título también podemos pensar los límites de este trabajo que encuentra su marco en los Escritos de Lacan. Una apuesta interesante si hacemos caso de que los Escritos son resúmenes de las enseñanzas de los seminarios de Lacan. Así, Juan Manuel realiza un recorrido inverso, va de los Escritos a su seminario. Seminario en el daremos cuenta del trabajo tan detallado y minucioso que realiza, en palabras de Juan Manuel: «Les propongo que desmenucemos la cita»: Esta cita es una clave de su forma de trabajar.

Primer capítulo: Reproducción de las Imagos Primitivas

Escrito utilizado: La agresividad en psicoanálisis (1948). El autor se encarga de contextualizar el texto a revisar en cada capítulo, así como de hacer los paréntesis y las puntualizaciones adecuadas para entrar en su tema. En este caso con la cuestión de La agresividad.

Durante su exposición es claro al ubicar los diversos momentos del pensamiento freudiano, y nos brinda así esclarecimiento sobre lo que Freud trabajaba en cada uno de ellos, y cómo fue reelaborando sus ideas a lo largo de los años.

Un punto importantísimo a lo largo de todo el texto, y de debate para muchos, será encontrarse aquí con cuestiones técnicas. Juan Manuel las afirma sin más, existen las cuestiones técnicas, así como reglas claves del sistema freudiano. Sí, habla de técnica. Punto central de discusiones sobre si la práctica psicoanalítica tiene que ver con un «saber hacer» o con algo distinto, algo tal vez más cercano a un arte o misticismo inexplicable.

Juan Manuel también nos comparte y se sirve de sus experiencias y referencias personales, dándonos así un respiro de Freud y de Lacan. Por ejemplo, al hacer referencias que él llama pop cuando nos habla de la serie televisiva En terapia, de donde chuscamente nos dice que el personaje principal es un «psicoanalista, pero de Estados Unidos». ¿Es que ya los hay de acuerdo con su país de práctica o de origen? Parece ser que sí. Encontraremos referencias variadas, como la de El Principito en el tercer capítulo.

Después de contextualizar el escrito a revisar, entrará a trabajar las cuestiones de la transferencia de acuerdo con el momento (año) del texto y llamando a Freud cada vez que sea pertinente. Señala esos momentos importantes en que van construyendo la noción de transferencia.

El autor demuestra su excelente manejo y conocimiento que tiene de la obra de ambos psicoanalistas: en un momento se centra en el «aparato freudiano» para brindarnos sus comentarios y en otro momento continúa trabajando desde uno lacaniano. Y nos brinda claves: «La clave de la noción de transferencia es la intromisión del Otro, y sin ella no hay análisis. Sin transferencia no hay análisis.”

Habrá momentos en que no importa si alguna propuesta es correcta o incorrecta, lo que se intenta es comprender la propuesta: «Después analizamos si esto es correcto o incorrecto, estamos intentando comprender la propuesta de Freud. Freud, como cualquiera de nosotros, se pudo haber equivocado, pero él afirmaba eso.»

Parte del gran valor del trabajo de Juan Manuel es que toma los Escritos en su versión en español. Al comentarlos nos aclara algunos puntos importantes para comprender pasajes claves, por ejemplo, donde nos señala que hostil significa en ese caso contrario, y no, agresivo. No es poca la diferencia de sentidos que se pueden desprender de ello.

Nos encontraremos también con una de las definiciones más simples y claras de la ética del psicoanálisis, al menos a partir de ese momento del texto: «Entonces, la ética en el dispositivo funciona más o menos de esta manera: Ustedes llegan, él llega. Ustedes se presentan, él se presenta. Despliega su locura y los quiere meter en ella. Y ustedes dicen: «No».»

La escritura del autor es bastante amable, consideren por ejemplo encontrarse con frases como las siguientes: “Freud I, lo más básico.» O con un: «para ponerlo en términos de Lacan». O «así dicho, resulta muy freudiano.» Entre otras.

Y no pueden faltar, nunca en psicoanálisis, las cuestiones amorosas, cuyos comentarios al margen resultan bastante ilustrativos.

Habrá momentos en que Juan Manuel defina su postura claramente, por ejemplo, cuando se trata de la ética, la moral y el trabajo analítico: «A mí no me importa si éticamente deben o no prestarle los veinte pesos, porque el problema allí no son los veinte pesos. El problema es que no haya análisis. A mí lo que me preocupa es que no haya análisis, porque vuestra función es propiciar el análisis.» Es decir, señala las diferencias de la práctica psicoanalítica de aquellas de carácter moral o que buscan hacer el bien o que se fundan en una ética distinta.

Se apoya en su exposición invitándonos a imaginar cómo podría haber sido la práctica analítica de Lacan en ese momento de su enseñanza, de acuerdo con el año del texto citado: «Si ustedes hubieran ido al consultorio con Lacan en ese momento, probablemente, lo que él hubiera hecho es permitir que se desplegara vuestra locura para luego abstenerse, bien freudiano.»

Al final de algunos capítulos también nos ofrece una síntesis que cierra cada uno de ellos de manera clara.

Presentación del texto Lacan, el concepto de transferencia en los Escritos
Edmundo Vega, Dante A. Pérez, Juan Manuel Martínez y Ernesto A. Ocádiz

Segundo capítulo: La detención de la dialéctica

Escrito utilizado: Intervención sobre la transferencia (1951). Cada cita que nos presenta Juan Manuel es muy parecida a algún elemento del sueño. Su desciframiento implica un trabajo pues condensa varias cosas que hay que ir señalando poco a poco.

Juan Manuel toma posición como lector de Alfredo Eidelsztein, al menos en lo que a la noción o concepto de sujeto se refiere en el segundo capítulo.

Nos plantea preguntas interesantes a partir de las citas que nos presenta: por ejemplo, «¿Cómo es posible que el psicoanálisis sea un diálogo si el analista no dice nada?”.

En este segundo capítulo las diferencias entre los estilos de trabajo de Freud y Lacan serán más notorias, y lo serán todavía más hacia el final del texto. Y no sólo entre Freud y Lacan, también de Lacan en relación con él mismo.

En este segundo capítulo hablará sobre el manejo de la transferencia, de la cual debe estar alerta e informado el analista para no verse aplastado por esa ola que puede llevar a la interrupción del tratamiento, como en el caso Dora. Nos mostrará cómo en Freud la transferencia pasó de ser un obstáculo técnico a una herramienta del dispositivo.

Encontramos párrafos aclaradores, por ejemplo, en relación con la contratransferencia: «Y aquí ya podemos encontrar un quiebre. Freud no habló nunca de contratransferencia en sus textos publicados, solamente lo hizo en su correspondencia epistolar. El concepto de contratransferencia es un concepto creado por Freud, pero trabajado, extensa y fundamentalmente, por los postfreudianos y los kleinianos.»

Se agradece también el humor que encontramos por momentos: «Si Freud hubiera escuchado que la transferencia no es nada real en el sujeto, probablemente hubiera expulsado a Lacan del movimiento psicoanalítico.»

En estos primeros dos capítulos Juan Manuel se apoya de ejemplos provenientes de su práctica clínica, así como de aquellos de sus colegas, o de casos que ha escuchado. Está de más decir cómo estos ejemplos ayudan a digerir el texto.

Sorprende cómo es capaz de resumir en una hipótesis la idea de transferencia en los textos citados: «En el año 1951, la hipótesis podría resumirse en esta frase: Si hay transferencia, hay error. Lacan lo expondrá más adelante: la transferencia funciona como una forma de ver cómo vamos, como una brújula o un indicador.»

Tercer capítulo: La Res Analítica

Escrito utilizado: Variantes de la cura-tipo (1955). Al igual que los Escritos, el texto que hoy presentamos contiene numerosas críticas a los psicoanalistas y su práctica que podrían resumirse de la siguiente manera: Los psicoanalistas ignoran cómo funciona su dispositivo.

Pero antes de eso, Juan Manuel nos pone en escena lo que viene sucediendo con la práctica, coordinación y comprensión de los conceptos del psicoanálisis para entrar a discutir luego lo que sucede con la transferencia en particular.

Dentro de los temas que encontrarán, además de la transferencia, están qué es ser un psicoanalista, cómo se autoriza y reconoce uno, qué es lo psicoanalítico, qué define una práctica psicoanalítica.

Si nos preguntábamos el porqué de la transferencia como tema que organiza el texto, acá tenemos una respuesta: «Creo que lo que está proponiendo Lacan es que no hay ningún concepto que se acerque más a la cosa psicoanalítica que la transferencia. Es decir, cuando la pregunta sea cómo saber si esta práctica es psicoanalítica, la respuesta podrá ser: porque en ella se trabaja bajo transferencia.»

Otro de los temas que tocará Juan Manuel en su viaje y que igualmente ha generado grandes debates es el de análisis de niños y análisis de adultos mayores, ante lo que toma posición: eso «es una locura.» Otros temas en este tercer capítulo serán la infantilización del paciente neurótico y la detención del desarrollo, que intentan igualar niñez y neurosis; posturas y lugares comunes y repetidos en esa vulgarización del psicoanálisis. Nos deja en claro que niño ni adulto mayor no son conceptos psicoanalíticos.

Al final de este tercer capítulo recordé aquella sensación que tuve cuando escuché hace tiempo lo siguiente: los psicoanalistas no estamos a la altura del psicoanálisis. Lo desconocemos y sin embargo lo practicamos.

Juan Manuel Martínez durante el seminario que siguió a la presentación del libro: Lacan, el concepto de transferencia en los Escritos
Juan Manuel Martínez durante el seminario Desafíos clínicos: cómo intervenir en psicoanálisis

Cuarto capítulo: Preguntar con el sujeto

Escrito utilizado: La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud (1957). El diálogo con otras disciplinas también tiene lugar, por ejemplo, con la filosofía, donde se plantea la problemática del deseo para la filosofía natural. Por cierto, el deseo y su diferencia con la necesidad ocuparán varios párrafos en este cuarto capítulo. Se discutirán también cuestiones en relación con la diferencia, la repetición y su distinción de la insistencia. También la memoria y rememoración tendrán lugar.

Hacia el final de este capítulo Juan Manuel se encarga de poner de relieve las diferencias que existen entre los estilos de analizar desde un encuadre freudiano y uno lacaniano. O, en otras palabras, las diferencias de cómo se concibe el vínculo entre analista y analizante.

Quinto capítulo: La transferencia como clasificación

Escrito utilizado: La dirección de la cura y los principios de su poder (1958). En el capítulo cinco encontramos uno de los puntos más interesantes del texto. De entrada, se nos siguen planteando las diferencias entre Freud, cuyo ídolo era Darwin, según nos dice Juan Manuel, y Lacan, en relación con cómo construyeron sus marcos psicoanalíticos. Y ahí es donde plantea cosas curiosas: nos dice que Freud lo hizo desde la práctica y Lacan desde la teoría.

El psicoanalista argentino pone de relieve lo segundo, es decir Lacan y la teoría. Por ejemplo, dice, cuando nos enseñan que la teoría no sirve en el consultorio, es algo que hemos aprendido teóricamente. Que el analista debe despersonalizarse en el trabajo analítico, también es algo que aprendimos teóricamente. Dependerá del marco teórico y la forma de comprender y trabajar los conceptos psicoanalíticos cómo se intervendrá en la práctica, aunque esta exija, supuestamente, olvidar todo lo aprendido.

Las formas de concebir los conceptos determinarán también las maneras de pesar los éxitos del psicoanálisis: «¿A qué se ha reducido el éxito del tratamiento psicoanalítico? A cosas como éstas: que le paguen un poquito más, que ya no engañe a su mujer con la secretaria ¡Esos eran criterios de éxito! Yo recuerdo, durante mi formación, ver en los pasillos de la facultad a mis profesores psicoanalistas que fumaban como locos, y nosotros ingenuamente pensábamos: «Si es psicoanalista, ¿cómo va a fumar así?» En nuestra ingenuidad creíamos que cuando uno se analiza ya no hace cosas de ese tipo. También recuerdo haber tenido un profesor muy gordo, y recuerdo pensar: «¿Cómo puede ser que siendo psicoanalista sea así de gordo, no habrá analizado sus pulsiones orales?» Bueno, una estupidez total. Pero alcanzan a entender la idea, es como si el éxito psicoanalítico implicara algo sumamente concreto, como no fumar o no comer demás, como si uno terminara el análisis como un Buda.»

Sexto capítulo: Máscaras de la transferencia

Escrito utilizado: Posición del Inconsciente (1960). Este capítulo me recordó la primera vez que leí a Alfredo Eidelzstein: pone en jaque ideas del llamado psicoanálisis lacaniano que circulan y se repiten constantemente, y que muchos de nosotros hemos escuchado y hasta repetido en algún momento. Por ejemplo, cuando menciona la falacia milleriana del resto de cuerpo de goce. O aquella idea de lo real del cuerpo como referido al cuerpo biológico.

Nos invita a pensar esas ideas concebidas y sostenidas por mucho tiempo, expresadas durante seminarios, leídas en libros, incluso tal vez algunas de estas ideas se estén repitiendo en algún seminario en este momento. Llega incluso a calificarlas de extravagancias. Me parece que es el capítulo donde la crítica de Juan Manuel hacia los psicoanalistas y la manera de concebir el psicoanálisis alcanza su punto más elevado, donde la relevancia de la teoría alcanza también sus consecuencias más impresionantes. Por ejemplo, siguiendo la argumentación que hace sobre el significante, es comprensible llegar a un punto en el que podemos decir: “¡Somos nada!”

Y también encontramos el punto de mayor honestidad en Juan Manuel: dice que detesta la idea de resignificar. Resignificar, una de las ideas más comunes, repetidas, escritas, dichas, enseñadas y transmitidas en el psicoanálisis lacaniano. Estemos o no de acuerdo, lo importante será, como él mismo lo planteó antes, entender la problemática ahí propuesta. Dirá, de eso: «¡Qué propuesta tan vulgar! Ya mismo tengo que decirles que yo no apunto a cambiar el significado porque, para mí, no hay acceso al significado, no existe una relación entre significado y significante.» Y, «lo que pasó es, en realidad, significante, y puede cambiar su sentido como cualquier significante al ponerlo en relación con uno diferente. Entonces no es que el pasado se resignifique, es que el pasado cambia. Creo que la clínica se convierte en algo muchísimo más poderoso si la pensamos así.»

Entre otras cosas de suma importancia, revisará aquella idea de que el psicoanálisis no tiene que ver con la ciencia y nos deja en claro cómo desde el mismo Lacan puede leerse que no es así: el psicoanálisis apuesta a una formalización que pueda transmitir de qué se trata sin el necesario transitar por la experiencia.

Si tuviese que resumir o sintetizar la propuesta del libro, diría que nos invita a leer y releer a Lacan para dar cuenta de cuán erróneas y tramposas pueden resultar algunas propuestas psicoanalíticas y también algunos psicoanalistas que se dicen lacanianos. Si tiene o no razón Juan Manuel no es el punto en este momento, lo importante es entender los problemas que aquí nos plantea y su propuesta para resolverlos.

Bibliografía

Martínez, Juan Manuel, Lacan: El concepto de transferencia en los Escritos, 1ª ed. Mendoza, Argentina, 2018